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Confitería San José: La empresa quebró y nueve empleados armaron una cooperativa para seguir trabajando

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Desde hace 25 años la confitería San José, anclada en España 714 es visitada por los salteños que no sólo van a degustar sus clásicos sándwiches artesanales, sino también su oferta gastronómica. Tras la pandemia sus dueños Francisco López y Silvia Sarmiento no pudieron sobrevivir a la crisis y se declararon en quiebra. Los nueve empleados ante la difícil situación y alentados por quienes crearon el lugar armaron una cooperativa para continuar con el negocio y que no se pierdan los puestos de trabajo. Luis Frías uno de sus miembros contó a Dossier Web cómo fue el proceso y cómo trabajan hoy. 

“El 20 de junio don Francisco y Silvia nos contaron que habían quebrado y el negocio no iba más, inclusive la justicia ya estaba en el asunto. La noticia fue muy fuerte y sólo tuvimos dos opciones, quedarnos sin trabajo o armar la cooperativa que nos propusieron para seguir con el negocio. Optamos por la segunda opción”. 

Norma Choqui, Sonia Oviedo, Romina Altamirano, Amanda Mendieta, Lely Frías, Susana Manzara, Sara Ruiz, Lucas Fabián y Luis se lanzaron a la aventura de tomar el mando de la confitería. Lo primero que hicieron fue intentar saldar las deudas que tenían con los proveedores de materia prima, mientras hacían los papeles de la cooperativa. 

“El gremio del Sindicato de Pasteleros nos dio una mano enorme, sabiendo que no teníamos nada, nos donaron mercadería, materia prima para comenzar a trabajar y producir. Gracias a Dios tenemos una buena clientela, muy fiel y que cuando se enteró lo que estaba sucediendo no lo dudó y fue a apoyarnos, estamos muy agradecidos”.

Hoy la cooperativa tiene el nombre de “Don José” y llevan trabajando ya seis meses. “Somos nueve compañeros trabajando, ahora estamos tratando de innovar, pero hay cosas que no se cambian, por ejemplo los sándwiches artesanales, esos son un clásico y son los que le dan identidad a la marca. Hemos aumentado la variedad de desayunos y de menús”, contó.

Mientras buscan continuar con el trabajo esperan poder renovar el contrato de alquiler con la curia de Salta, es que “el local le pertenece a la iglesia y con ellos debemos hacer el nuevo contrato, esperemos que todo salga bien, para poder seguir trabajando en el mismo lugar”, explicó sabiendo que es lo último que les falta para poder continuar con el proyecto. 

Luis cuenta que tiene 33 años y desde el 2016 que trabaja en la confitería, siempre soñó con tener un negocio, pero había imaginado algo pequeño, no esto que hoy está viviendo. “Estaba acostumbrado a hacer el café, servir las mesas, aprender de cocina y ahora estoy acá aprendiendo a  hacer papeles con mis compañeros, armar un estatuto, gestionar habilitaciones. La verdad es que nos dio miedo, pero decidimos salir adelante a pesar de todo”. 

Agradece que durante el proceso se han topado con gente buena que los ayudó, “contadores, abogados, gente que sabía de esto y nos dio herramientas para hacer los trámites. La realidad es que hemos puesto todo nuestro esfuerzo en salvar este negocio que hoy nos permite abrir de lunes a sábados”. 

Se trata de una de las experiencias de lo que deja a su paso la pandemia del Covid-19 y la crisis económica que aparejó, Luis reconoce que la confitería ya tenía problemas financieros, pero que la situación sanitaria fue el golpe final para que sus dueños se declaren en quiebra. “Estamos agradecidos, han sido buenas personas que han trabajado mucho y nos da alegría poder mantener a flote este negocio”.  

DossierWeb


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