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Empujada por los alimentos, la inflación impacta más en los hogares de menores recursos que en la clase media

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El índice de inflación de agosto, que se situó en 2,7% en el nivel general, cortó con una racha prometedora que se venía registrando en los tres meses anteriores: por primera vez desde abril, nuevamente la evolución de los precios de la categoría “alimentos y bebidas no alcohólicas”, se situó por encima de esa cifra y se ubicó en 3,5%. Fue el rubro, junto con equipamiento y mantenimiento del hogar, que más aumentó en agosto, a diferencia de lo que ocurrió entre mayo y julio. Durante ese período, el avance de los precios de los alimentos estuvo entre 0,5 y 1 punto por debajo de la inflación general. Con el repunte de agosto, recuperan la dinámica de principios de año y la inflación acumulada en esta categoría llega a 22,9%, 4 puntos por encima de la inflación general que registra una suba acumulada de 18,9% en los primeros 8 meses del año.

El dato determina un impacto desigual en los distintos sectores sociales, según la incidencia de los rubros que más aumentan en la canasta de cada uno de ellos. Se trata, en definitiva, de la brecha que profundiza la dispar evolución de precios.

De acuerdo a los cálculos de la consultora Ecolatina, la medición del Indec de agosto ratifica la tendencia de una inflación 2 puntos mayor para los sectores más vulnerables que para aquellos de mayor poder adquisitivo. Así, a agosto, por la mayor incidencia del gasto en alimentos en su canasta de consumo, los hogares más desfavorecidos soportaron en lo que va del año una inflación de 20%, porcentaje del que entre 8 y 9 puntos se explica por la suba de ese rubro, contra un índice de 17,9% en los hogares de situación más holgada. En este segmento, el impacto de los precios de los alimentos explica “apenas” entre 5 y 6 puntos.

“La inflación en alimentos explica entre 40- 45% de la inflación total de los sectores más bajos mientras que explica en torno a 25-30% de los más altos”, explicó Ignacio Ruiz, economista de la consultora. Sin embargo, a pesar del salto en agosto, “la brecha de la inflación se mantiene en línea con el primer semestre, con una diferencia de 2 puntos porcentuales entre los sectores de menores y mayores recursos. El decil 1 (menores ingresos) exhibe una variación de 20% a agosto mientras que el decil 10 (mayores ingresos) una de 17,9%”, detalló.

La consultora ya había advertido, en uno de sus informes recientes, que la inflación podría acentuar en los próximos meses su carácter regresivo “La suba del índice contiene muchas heterogeneidades: por ejemplo, hay mucha dispersión según qué región se analice y se modifica a lo largo de la pirámide de ingresos. Dicho llanamente, la inflación de los pobres no es la misma que la de la clase media, que también difiere de la población de mayor poder adquisitivo”, señaló el informe.

El de alimentos se trata del rubro más representativo, el resto de los capítulos relevados tiene una incidencia relativamente menor en esta diferenciación según segmentos sociales.

Sin embargo, no se trata de la categoría que más aumentó durante el año. En ese sentido, el podio lo detenta el rubro de prendas de vestir y calzado, con un avance de precios de 32,5%, unos 13,6 puntos porcentuales por encima del nivel general. En la comparación interanual, los precios de la indumentaria superan el 65% de aumento contra una inflación de 40,7% interanual. Desde el sector aseguran que esta evolución quedó impactada por las las medidas de aislamiento dispuestas por la pandemia, que paradójicamente provocó una caída de la demanda pero también generó complicaciones logísticas en la cadena de producción y comercialización textil, lo que terminó presionando los precios. Esas dificultades no sólo afectan a los productos hoy a la venta sino también a los de las próximas temporadas que se producen con anticipación y las consabidas restricciones.

Fuente: Infobae


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