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Fold’ Roll: TCL diseñó un smartphone con una pantalla que se dobla y que también se enrollan

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Desde que Samsung presentó en forma oficial, en febrero de 2019, el Galaxy Fold, el mercado de dispositivos móvil ha explorado, con diverso éxito, el mundo de las pantallas plegables. Samsung lo hizo con dos diseños en los que la pantalla interna, grande, se dobla en dos, sea como un libro (el Fold) o una polvera (el Z Flip). Este último diseño es el que usa Motorola en sus dos Razr; su compañía madre, Lenovo, va para el lado del Galaxy Fold pero sin una pantalla secundaria: es una tableta que se pliega en dos para hacerse más compacta, la ThinkPad X1 Fold.

No son las únicas dos compañías: Huawei creó primero un equipo, el Mate X, en el que la pantalla flexible quedaba en la cara externa del dispositivo; el diseño era más elegante, pero más frágil, así que lo abandonó y siguió los pasos de Samsung en el nuevo Mate X2: una pantalla externa frontal, de tamaño tradicional, y una interna más grande, que desplegada llega a las 8 pulgadas. Xiaomi también usa este diseño en el flamante Mi Mix Fold.

Mientras, Oppo presentó en noviembre de 2020 año el Oppo X 2021, que tiene una idea singular: la pantalla se enrolla dentro del teléfono. Es similar al Huawei Mate X; el panel no se pliega -ni se hace, técnicamente, un rollito- sino que envuelve la silueta del telefóno. Huawei lo hacía por fuera; Oppo lo hace por dentro, lo que protege el panel y evita que la flexión sea extrema.

Oppo usa una tecnología de TCL, el gigante chino de las pantallas que ya mostró algunos diseños muy particulares y que ahora presentó otro, que considera más lógico, y que combina dos conceptos: la pantalla que se dobla en dos por fuera (como la cubierta o funda de un libro), y la que se “estira”, es decir, que guarda parte del panel flexible dentro del dispositivo. Combinar ambas ideas, dice TCL, le permite ir más allá de las 8 pulgadas que ofrecen hoy los teléfonos plegables más grandes del mercado y llegar a las 10 pulgadas sin requerir un mayor tamaño para cada “tapa” del teléfono; ese extra de dos pulgadas es el que sale de adentro del smartphone.

Según la compañía, este diseño doble (bisagra y rollo) hace que el teléfono sea apenas un 50% más grueso que un teléfono convencional, y haciendo que la vista inicial (compacta) sea la de un smartphone de tamaño convencional: 6,87 pulgadas, que crecen a 8 pulgadas cuando se despliega, y a 10 pulgadas cuando se estira.

La compañía advierte, no obstante, que faltan años para que esto se haga realidad: un punto clave es encontrar cómo proteger la pantalla, que al tener un diseño externo queda siempre expuesta a rayones, y que al ser flexible no puede apelar, todavía, a un vidrio protector. Habrá que tener paciencia.

Fuente: La Nación


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