Clima en Salta

La canasta básica de alimentos aumentó un 28% en nueve meses y crece la concurrencia a comedores y merenderos

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El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), analiza mes a mes el índice barrial de precios que contempla visitar almacenes, carnicerías y verdulerías para recabar datos que permiten medir la pobreza y la inflación. Federico Maigua, titular del organismo en Salta, contó a Dossier Web que en septiembre una familia tipo, compuesta por dos adultos y dos niños necesitó 18.577 pesos para cubrir la canasta básica de alimentos; mientras que la canasta básica total implica un ingreso mínimo de 45.514 pesos.

Maigua explicó que miden esos valores ya que son los mismos que le permiten al INDEC calcular la línea de la pobreza e indigencia, tarea que ellos también realizan. El estudio no contempla gastos de alquiler ni de cuotas de colegios, parámetros que el ISEPCI también respeta.

Los datos analizados en septiembre hablan de que ambas canastas aumentaron un 1.68% con respecto a agosto, llegando a un acumulativo del 28% en la canasta básica de alimentos y del 24% en la canasta básica total en lo que va del 2020.


Los agentes del Instituto visitan toda la ciudad y realizan un mapeo mes a mes que les permite saber que la zona norte alta, aquella más cercana al Río Vaqueros y la zona sudeste son las más afectadas por la crisis económica y social que se ha profundizado durante la pandemia por el coronavirus.

Explica que son las zonas donde hay mayor cantidad de familias que necesitan ir a una olla popular o un comedor, para cubrir sus necesidades nutricionales. Sin embargo cuenta que hoy hay barrios donde pensar en la necesidad de ir a un merendero era casi imposible, “Villa Belgrano, Miguel Ortiz y Limache son algunas de las barriadas donde actualmente existe la necesidad de brindar alimentos”.

“El poder adquisitivo ha caído tanto que hay mucha gente que ni siquiera logra cubrir esos 18.600 pesos de la canasta básica de alimentos y no tiene otra que recurrir a los centros de asistencia alimentaria”.

Maigua cuenta que trabajan con Barrios de Pie, una organización que durante la pandemia recorre los barrios dando raciones de alimentos, y que hoy observa de cerca la dura realidad que viven las familias salteñas. “Han pasado de proporcionar 3500 raciones de comida por semana a 19.000 y eso lo vemos en nuestros recorridos”.
Consultado sobre el registro de cierres de negocios explicó que no han detectado eso pero sí una fuerte baja en las ventas, “antes había almacenes que vendían 6000 pesos al día y hoy apenas llegan a los 2500”, advirtió.

Las restricciones para salir y entrar en los supermercados obligó a muchas familias a volcarse a los almacenes de barrio, sin embargo esto no es suficientes para sostener esas economías; ya que las ventas muestran fuertes caídas.
El rubro de frutas y verduras es el que ha tenido un mayor aumento en lo que va del año, alcanzando un 14% esto es algo que desde el ISEPCI ven con mucha preocupación, ya que está en juego la nutrición y salud de las personas.

“El rubro acumula un 52% de aumento en lo que va del año, y esto significará que una familia optará por comprar un paquete de arroz antes que una docena de bananas por su precio, poniendo en juego la nutrición”, advierte.

Maigua cuenta que las proyecciones indican que la inflación anual será del 35%, menor a la del año pasado que alcanzó el 54% esto debido, según su interpretación, a la caída del consumo que hizo que los productos mantengan cierto equilibro, sin embargo aseguró que la incertidumbre es muy grande porque la “situación económica del país es complicadísima”.

DossierWeb

BIO:
Nombre: Federico Maigua
Edad: 47 años
Profesión: Arquitecto
Trabajo en forma independiente en el sector privado, con mayor experiencia en proyectos y obras de salud y viviendas unifamiliares en Anta, Cafayate y Capital. Tengo especial interés en la investigación en producción social del hábitat, pobreza urbana y arquitectura comunitaria.
Un libro: “La historia me absolverá” de Fidel Castro.
Filosofía de vida: Mi filosofía está atravesada por una sola palabra que resume cuál debe ser, entiendo yo, esa forma de vivir, Libertad. Ser libres es lo mejor que le puede pasar a las personas, libres de crecer en un hogar en paz con todos los derechos garantizados. Libres de formarse, de trabajar, de reclamar, de votar, de estudiar, de marchar, de curarse, de exigir, de organizarse, de elegir. Por eso lamento profundamente que, como consecuencia de tanta desigualdad económica y social, gran parte de esta patria grande llamada Latinoamérica se vea privada de esa valiosa libertad. Soy progresista, y como tal creo que todas y todos merecemos tener igualdad de oportunidades para nuestro propio desarrollo como ciudadanos.
Un sueño por cumplir: Es medio complicado pensar sólo en uno cuando se tiene familia, pero creo que sería conocer el Machu Picchu, como tantos otros destinos con una fuerte carga simbólica.


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