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La experiencia de Molinos San Bernardo durante la pandemia del COVID-19

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Molinos San Bernardo nació allá por 1949 de la mano de Atilio Mosca, hoy sus nietos Martín y Cristian continúan con ese legado, expandiéndose en el mercado y han hecho las cosas bien, con estrategias claras y buenas decisiones han mantenido firme la empresa durante la pandemia del COVID-19 y son de las pocas firmas que no han necesitado solicitar créditos ni el ATP. Dossier Web dialogó con su gente comercial, Marín Mosca quien contó un poco de historia, su experiencia durante el 2020 y los desafíos de cara al 2021. 

 “El molino lo fundó mi abuelo en el año 49 el primer emplazamiento fue en la Zuviría  pasando la Entre Ríos, era un galpón chico y estaba ubicado en la zona comercial de aquel momento porque estaba cerca de la estación del ferrocarril”. 

Siempre se dedicó a la agroindustria al principio hicieron derivados de maíz, lo que es la polenta, después se comenzó a trabajar con semillas, “a lo largo del tiempo se sumaron los hijos de mi abuelo, mi papá y mi tío, de esta empresa nació otra que cerró en el 2000 que fue Molisan una avícola, que llegó a ser una de las más grandes del noroeste, pero por la política de importación, en este caso con pollos de Brasil, termina quebrando, un pollo de este país era mucho más barato que producirlo en Argentina y todo fue cuestión de tiempo”.

Pero San Bernardo no dejó de crecer y siguió sumando productos, fraccionando otras legumbres y a la fecha tienen más de 15 entre semillas y legumbres las cuales son fraccionamos con la marca propia, ya sea por un kilo, medio kilo y 400 gramos dependiendo del producto. “Distribuimos en Salta, Jujuy, y también en Catamarca, Chaco, Formosa, además  tenemos algunos clientes de industrias en Santa Fe”. 

El crecimiento los obligó a mudarse y desde 1986 están en la Avenida Tavella al 1255, “siempre ha sido un desafío este proyecto, lo ha sido para mi padre y lo es para nosotros, si bien no somos emprendedores, vamos emprendiendo en nuevos productos en la empresa y  hay que estar muy atentos, el mercado es cada vez más dinámico hay muchas barreras que se caen, ahora por ejemplo no es necesario tener un viajante, todo se mueve por la web, fuimos teniendo un proceso de reconversión para poder estar a la altura del mercado”. 

Siempre con la mirada puesta en el crecimiento, hace tres años agregaron otra unidad productiva con la que están trabajando fuertemente, se trata de una planta de aceite de soja que está hace tres años funcionando, donde producimos aceite crudo de soja que lo vendemos a refinerías para hacer el biodiesel y lo otro que se saca es el expeler de soja que se lo vende a plantas que hacen alimentos balanceados por ejemplo para tambos, para pollos y para cerdos”.

“Buscamos la diversificación de la empresa pero dentro del rubro de granos” 

Respecto a cómo afrontaron la actividad en medio de la pandemia del COVID-19  que obligó al gobierno nacional a tomar medidas estrictas en marzo y que se fueron flexibilizando con el correr del tiempo, Martín cuenta que tuvieron la suerte de ser una industria alimenticia por lo que fueron exceptuados de cerrar. “Cuando esto comenzó hubo un pico de consumo, donde la gente se agolpaba en supermercados y mayoristas por miedo al desabastecimiento eso generó un pico de consumo para nosotros”. 

“Nosotros vendemos productos básicos, polenta, locrillo, frangollo, maíz pelado, avena, lenteja, garbanzos, porotos y tuvieron un importante consumo que no estaba previsto para esa época porque nuestra temporada comienza en  mayo, en la época invernal y se nos adelantó. Por suerte pudimos consolidar un stock importante y pudimos abastecer el pico de demanda atípico”. 

Si bien reconoce que el consumo de este año fue atípico sus ventas han sido buenas y a pesar de que estos últimos meses las cosas se hicieron más pesadas no tuvieron la necesidad de solicitar ningún crédito ni el ATP para pagar los sueldos de sus casi 30 empleados, sin embargo se mostró conforme con las medidas de contención impulsadas por la Cámara Pyme.  

En cuanto a las expectativas del año entrante aseguró que “el sector productivo industrial tiene una carga impositiva agobiante, se hace muy difícil competir contra otras empresas que evaden impuestos y hoy el impuesto determina el precio. Pagando lo que corresponde hay un costo determinado que está por encima de quien no lo paga, esa competencia desleal hace que sea difícil llegar a otros mercados”. 

Por otro lado la incertidumbre de los precios los pone en alerta “en nuestro caso el valor de los granos tienen un precio de referencia que es  fijado internacionalmente, si los granos suben a precio internacional nos sube a nosotros y no depende del mercado interno”.

Martín tiene fe en que lo peor de esta situación excepcional ya pasó aunque reconoce que los preocupa la crisis que ha dejado la pandemia por lo que considera que el gran desafío será mantener la producción estable, “tenemos productos básicos creemos que vamos a mantener el consumo”. 

Como estrategia adelantó que consideran que no hay que “endeudarse” lo que también significa no poder invertir ni comprar nada hasta que se acomode el panorama económico. Necesitamos que la empresa esté fuerte por si viene otro bajón económico”. 

DossierWeb


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