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Matías Tarifa: “Trabajar en proyectos espaciales que involucran astronautas es motivante”

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Confeccionar aviones en madera balsa junto a su padre despertó su curiosidad y sueño por volar alto, Matías Tarifa, es salteño e Ingeniero Aeronáutico, hoy vive en Holanda y trabaja en la agencia espacial europea (ESA – European Space Agency). En diálogo con Dossier Web contó que actualmente avanza en un proyecto junto a la NASA para construir una nave espacial diseñada para llevar y mantener astronautas en órbita lunar.

¿Cuándo nació el sueño por ser Ingeniero Aeronáutico?
Cuando era adolescente mi papá tenía como hobby construir aviones en madera balsa, eran aviones relativamente chicos y con un diseño básico pero que les permitía planear, algunos lo hacía bastante bien. Yo también los construía y me llamaba la atención cómo haciendo pequeños cambios a los aviones conseguía hacerlos volar mejor.

En ese tiempo, yo quería ser piloto de avión, los aviones son realmente mi pasión. Pero el problema era que la carrera de piloto no es para todos, es muy cara y no sentía que fuese el caso de hacer que mis padres tuviesen que afrontar tal sacrificio para pagármela.

El plan era estudiar ingeniería aeronáutica (que es ingeniería en aviones básicamente) aprender aún más acerca de cómo funcionan y una vez que tenga mi proprio trabajo entonces sí, pagarme algún curso para pilotar, pero como un hobby y no como una profesión. Era también verdad que la idea de pasarme horas volando, como quizás la pasan los pilotos profesionales, no era mi preferencia

¿Cómo inició ese proceso de aprendizaje?
El proceso comenzó durante el último año de la escuela secundaria. Un amigo me mencionó que en la UNSa (Universidad Nacional de Salta) había un profesor que ensenaba física y preparaba alumnos para las olimpiadas de física. Yo no tenía ningún interés de participar a las olimpiadas, pero decidí ir.
El curso lo daba el profesor Daniel Córdoba, fui un afortunado, porque el profe Córdoba tenía un modo particular de mostrarte la física. Él hizo que me enamorara de esa ciencia, que me viniese curiosidad por entender las cosas. Tenía un modo muy didáctico de mostrarte los principios físicos; tanto así que muchos de los ejemplos que usaba aun ahora los recuerdo y tantas veces me sirven en mi día a día profesional.

Era un poco sacrificado ir a ese curso, porque eran todos los sábados de 9 a 13 y el profe nos dejaba problemas para resolver durante la semana. Pero asistir fue una decisión que en su momento no sabía por qué la estaba tomando pero resultó muy acertada. Aprendí tanto allí que luego cuando hice Física 1 en la universidad, una de las materias más difícil del primer año de Ingeniería, me resultaron fáciles.

¿Cómo fue la experiencia en la Universidad?
Hice los primeros 4 años de ingeniería en Córdoba en la UNC. Me gustaba ir a la universidad. Gracias a Dios desde el primer año supe ser disciplinado con mis estudios lo cual me permitió mantener siempre la carrera al día. La facultad de ingeniería de la UNC tiene (o tenía) un acuerdo de doble titulación con el Politécnico di Torino en Italia. El acuerdo consistía en hacer los primeros 4 años de ingeniería en Córdoba y luego ir a Torino, Italia a hacer el último año más la tesis.

De este modo se podía obtener el título de Ingeniería Aeronáutica de Córdoba y la Laurea Magistrale in Ingegneria Aerospaziale de Torino. Existía un cierto proceso de selección para poder acceder a este acuerdo porque solo había diez lugares por año y pude calificar.

¿Cómo siguió desde ese momento tu camino?
Fue muy emocionante principalmente porque fue un logro mío, pero también de mis padres. Por diferentes motivos cuando estaba estudiando y haciendo la tesis en Italia me vi en la necesidad de tener que trabajar. Entonces, antes de recibirme yo ya tenía trabajos part-time como ingeniero en dos empresas en Torino.

Cuando me recibí, ya tenía tres ofertas de trabajo y fue así que una semana después de recibirme yo ya estaba trabajando full-time. Ahí fue donde tome otra decisión importante en mi carrera, entre las tres ofertas de trabajo tenía una de una empresa muy grande y quizás de las más reconocidas en Europa en el campo de desarrollo espacial y también de una start-up muy chica. Decidí ir a la start-up y fue una buena decisión, porque en esa empresa al principio éramos solo 5 personas y la hicimos crecer hasta 50 personas en tres años.
El hecho de trabajar en una empresa tan pequeña me permitió ver el proceso completo de un proyecto espacial lo cual tiene mucho valor, pocas personas se encuentran involucradas en proyectos desde la concepción hasta el momento de verlo en órbita, mucho menos en una empresa grande, aprendí realmente mucho en esos tres años. Luego decidí cambiar de empresa porque entendía que era un cambio necesario para seguir creciendo profesionalmente.

Entiendo que el apoyo de los afectos es fundamental para ir en búsqueda de nuevos desafíos, ¿cuál fue el rol de tu familia y amigos?
El rol de mi familia es esencial, los consejos, las felicitaciones, los buenos deseos son cosas que aportan mucho. En particular, pienso que el rol de ellos fue fundamental antes y durante mis estudios universitarios porque en esos momentos uno tiene la tendencia a no estudiar o no terminar los estudios y comenzar a trabajar.

Eso sucede principalmente porque en esos momentos la visión que tenemos de la vida es muy corta y es ahí donde mi familia siempre me hizo ver que a la larga, invertir tiempo y dinero en un estudio universitario tiene su recompensa.

Sos el inventor de la cafetera para uso en una estación espacial, ¿Cómo nació ese proyecto?
Yo era el líder del equipo de ingeniería que inventó la cafetera. Cuando trabajaba en la pequeña Start-up, junto con el CEO de la empresa vimos una entrevista que hicieron a Luca Parmitano (astronauta italiano de la ESA) mientras estaba a bordo de la Estación Espacial Internacional. Una de las preguntas fue, que es lo que más extrañaba del vivir en la superficie de la tierra. Luca, a tono de broma, respondió un bue café espresso italiano. Entonces el CEO de la empresa (que aún era pequeña, tipo 12 personas) me pregunta, que tan difícil es construir una máquina que haga café espresso italiano en órbita.

Fue así que comencé a pensar cómo hacerlo, no era tan simple como quizás parece, el café espresso no es un café normal (filtrado) es un café hecho con agua casi hirviendo a relativamente alta presión (líquidos casi hirviendo y a alta presión son problemáticos en la Estación Espacial Internacional) y requiere de alta potencia eléctrica (digo relativamente porque en la Estación Espacial Internacional no tenemos la potencia eléctrica que se tiene en la superficie de la tierra).

Una vez que definimos el concepto de cómo podría funcionar la máquina, teníamos que conseguir sponsors o empresas que nos dieran el dinero para poder construirla y enviarla a la Estación Espacial. Fue así que conseguimos que Lavazza y la Agencia Espacial Italiana nos ayudaran económicamente. La última parte, una la más difícil, era convencer a la NASA, siendo nosotros una empresa muy pequeña que no tenía gran experiencia en proyectos espaciales, que la máquina de café era segura y que iba a funcionar.

Gracias a Dios todo salió bien y Samantha Cristoforetti hizo funcionar la máquina de café por primera vez en el 2015 y hasta el día de hoy la máquina se encuentra allí a disposición de los astronautas. Cabe destacar que luego trabajé en muchos otros proyectos interesantes para la Estación Espacial Internacional pero que tuvieron menos repercusión mediática.

¿Actualmente qué es lo que realizas en tu trabajo?
Actualmente soy también líder del equipo de ingeniería pero ya no de una simple maquina o un equipo, sino que de toda una nave espacial diseñada para llevar y mantener astronautas en órbita lunar. Una de mis funciones es la de definir cómo será la arquitectura de sistema de la nave espacial, una vez definida junto al resto del equipo de ingeniería definimos requisitos y elaboramos la parte técnica de contratos con diferentes empresas que trabajan para nosotros.

Junto con la NASA definimos la misión y los requisitos funcionales y de performance que la nave espacial tiene que cumplir. En los próximos años, mi función será la de monitorear el progreso de las empresas que trabajan para nosotros, así como la construcción y todas las pruebas que sean necesarias para verificar que la nave espacial está en condiciones de volar y finalmente el lanzamiento y la puesta en órbita lunar y las operaciones con astronautas a bordo (similar a la Estacion Espacial Internacional que orbita la Tierra).

¿Esta profesión te llevó a conocer otras partes del mundo, dónde te radicaste?
Si, viví en Torino Italia por más de 5 años y ahora son casi 5 años que vivo en Leiden, Holanda (cerca de Ámsterdam). Esta profesión me llevo a conocer lugares como China, Japón, Canadá, USA y muchos países en Europa, principalmente Alemania, Francia, Inglaterra e Italia. Uno nunca sabe cómo será el futuro, pero en estos momentos no tengo planeado volver a la Argentina.

Si te detenés un momento y mirás hacia atrás, ¿Alguna vez imaginaste todo esto?
Absolutamente no. Cuando vivía en Argentina no tenía ni idea de la cantidad de cosas que podía llegar a hacer. Un claro ejemplo en mi vida son los idiomas que puedo hablar, cuando vivía en Argentina me parecía imposible poder hablar inglés fluido, pensar en inglés y vivir mi vida sin usar el castellano. Hoy en día, debido a diferentes circunstancias de la vida profesional y privada me encuentro con que puedo hablar cuatro idiomas aparte del castellano, el cual normalmente ya no uso. La verdad es que las oportunidades se van presentando gradualmente, uno simplemente tiene que ser valiente, decidido, saber evaluar constantemente hasta donde se quiere llegar y no dejar pasar el tren.

¿Qué es lo que más extrañas de la Argentina?
A parte de la familia y los amigos, la carne, las empanadas y las tortas de cumpleaños.

¿Cómo describirías tu trabajo?
A pesar de ser mayormente un trabajo de oficina, pienso que es un trabajo dinámico y motivante. Además de que requiere preparación técnica, también se necesita de una gran capacidad de interacción con personas de culturas muy diferentes, no es lo mismo ponerse de acuerdo con los japoneses para llevar adelante un proyecto que con los norteamericanos.
Italianos y alemanes tienen formas muy diferente de trabajar y una de mis funciones es la de justamente amalgamar. A veces digo que mi trabajo desde el punto de vista técnico se reduce a “saber un poco de todo, pero mucho de nada”.

Cuando digo esto me refiero a que un programa espacial se compone de muchas disciplinas, están las cosas estructurales y mecánicas, las electrónicas, las computadoras y los softwares, los materiales y las interacciones químicas, la seguridad, los factores humanos, los costos. Nadie puede ser experto en todas estas disciplinas, pero todo proyecto necesita de una persona que sepa reconocer cuando los desarrollos en una disciplina pueden afectar la otra.

En nuestro equipo de trabajo tenemos personas que son expertas en disciplinas específicas, esas personas necesitan de una persona, un líder que tenga una visión global del proyecto, que los guie para que los desarrollos que llevan adelante se hagan en armonía con el resto de las disciplinas. Por último, trabajar en proyectos espaciales es siempre motivante, pero trabajar en proyectos espaciales que involucran humanos, o sea astronautas, lo es aún más. Hay mucho por aprender, tenemos desafíos por superar.

BIO
Nombre y Apellido: Matías Tarifa
Edad: 31 años
Estudios: Ingeniero Aeronáutico y Laurea Magistrale in Ingegneria Aerospaziale

Dossier Web


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