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Retírese rico: la herramienta que más usan los CEOs para tener una jubilación VIP

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Una herramienta que simplifica el andamiaje para el momento de pasar a la etapa pasiva es el fondo de retiro y/o seguro de retiro. Lo puede contratar tanto cada individuo de manera independiente en una compañía de seguros, como pueden formar parte de un plan de beneficios de las empresas para sus ejecutivos. En uno u otro caso, la idea es que sean una parte más del portfolio que cada individuo va preparando a lo largo de su vida activa.

“El plan de pensión es muy valorado por los empleados: 76 por ciento valora la contribución a su jubilación por parte del empleador según nuestra tendencia global de talento”, sintetiza Clara Estevarena, directora de Wealth de la consultora Mercer.

Y a pesar de la crisis económica, las empresas que cuentan con este beneficio para parte de sus empleados decidieron en general no discontinuarlo. “No se vieron suspensiones o cancelaciones de este tipo de programas”, dice Diego Deza, director de Retiro de Willis Towers Watson. “Son programas que luego de cancelarlos resulta difícil volver a implementarlos, el costo no es tan alto como para realizar una diferencia en la estructura de las empresas y forman parte de la compensación total de los participantes, por lo que su suspensión/cancelación tendría un alto impacto en los empleados”.

¿De qué se trata este beneficio? Una alternativa muy utilizada son los Planes de Contribución Definida. “Básicamente la empresa se compromete a acompañar al empleado que decida participar sobre la base de un matching 1 a 1, es decir, el empleado aporta un determinado porcentaje de su salario (un 3, 4 o 5 por ciento) y la empresa hace un aporte a su nombre exactamente igual“, define Deza.

“Para llegar a tener una jubilación del 70 por ciento del último salario antes de jubilarse es necesario contribuir con un 6,3 por ciento en un salario final de $ 100.000 y 17,3 por ciento en un salario final de $ 550.000. Esto como complemento de la seguridad social de aportes de 30 años. Asimismo, estos esfuerzos suelen ser compartidos entre empleado y empleador en una proporción uno a uno, por lo que el esfuerzo individual se reduce a la mitad”, indica la ejecutiva de Mercer.

Para la administración de esos fondos, hay varios instrumentos o vehículos que se adaptan: “Fideicomisos locales o bien estructurados en el exterior, que tienen el atractivo de inversión en moneda dura sumado a su seguridad jurídica, Fondos Comunes de Inversión o también seguros de retiro colectivo”, aporta Estevarena.

En cuanto a los seguros de retiro, estos pueden ser individuales o colectivos (los que contratan las empresas) y una de sus grandes ventajas es que “ordenan” y automatizan el ahorro de largo plazo. Al ser pólizas con un aporte mensual que suele hacerse por debito automático, quedan a salvo de olvidos o “manotazos” para proyectos de corto plazo.

“El Seguro de Retiro fue creado como una alternativa de ahorro a través de una serie de aportes que hace la persona durante su etapa activa, lo que le permite acceder una vez que se jubila a una renta que complemente su jubilación. Pero es una herramienta tan flexible que se adapta a todas las necesidades que pueda tener una persona a lo largo de toda su etapa activa“, subraya Claudia Rodríguez Andrade, Gerente Comercial Corporate de Orígenes Seguros de Retiro.

“Es una de las herramientas que usan las empresas para apoyar las políticas de recursos humanos y transmitir la cultura de ahorro a los empleados ya que permite proyectar un ahorro futuro eficiente y rentable para que la persona alcance sus objetivos en todas las etapas de su vida”, dice Rodríguez Andrade y subraya un dato nada menor: “Dado que es una herramienta no remunerativa, el empleado se ve beneficiado en el no pago del Impuesto a las Ganancias sobre lo que le aportó la empresa”.

Este tipo de pólizas “tienen asegurada una rentabilidad mínima y luego está la rentabilidad real que obtiene la compañía de seguros. Orígenes en los últimos 10 años tuvo una rentabilidad real garantizada promedio de entre 6 por ciento y 6,5 por ciento en dólares”, explica. 

Por: Mónica Fernández
Fuente: El Cronista


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